Las mágicas formas de los paisajes de Raúl Domínguez.

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La obra “Bahía industrial”, 2015, del artista vasco se encuentra en colección de La Fundación Canaria Para el Desarrollo de La Pintura, y actualmente forma parte de la exposición Inequívoco.

Raúl Domínguez (Barakaldo, 1984) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco UPV-EHU. Su práctica artística se centra en el dibujo, como ilustrador especializado en naturaleza y medio ambiente. En sus dibujos, Raúl emplea múltiples recursos técnicos y diferentes registros para construir imágenes a base de acumular trazos, manchas y borrones, estableciendo una relación entre las huellas y formas del paisaje y las propias del acto de dibujar. Situándose en ocasiones en el umbral de la figuración, sus imágenes acaban siendo una textura que acerca al mismo plano lo lejano y lo próximo. Las obras se presentan directamente sobre la pared, a menudo sin enmarcar, para tener acceso a la realidad material del dibujo, como se encuentra expuesta la obra “Bahía industrial”, en la actual exposición Inequívoco de La Fundación Canaria Para el Desarrollo de La Pintura.

 “Bahía industrial”, 2015, 220 x 280cm, carbón y grafito sobre papel. Colección FCDP.

Guiado por una idea o un estado de ánimo, el artista inicia el proceso en una deriva cuyo resultado final no siempre coincide con la noción inicial. En esa exploración por el espacio circundante y en ese recorrido mental surgen los primeros dibujos de pequeño formato, como apuntes que registran detalles insignificantes, fragmentos mínimos de paisajes, de descampados… que archiva, como las fotografías que realiza de esos mismos espacios, para componer finalmente un nuevo dibujo de formato mayor que traduce y sintetiza toda la experiencia de las acciones preliminares de dibujar. Tienen algo de oriental algunos dibujos de Raúl Domínguez. Él mismo señala su cercanía a la concepción del dibujo de la pintura clásica china en la medida en que confía a la unidad del trazo la resolución del conflicto entre dibujo y color, claroscuro y volumen.

El artista Raúl Dominguez posando ante uno de sus dibujos.

Cada dibujo es una invitación a seguir su curso, y es la acción corporal de atravesar el paisaje la que resuelve sobre el plano la sucesión y la yuxtaposición de lugares. Son paisajes paradójicos, en los que se superponen el tejido urbano, las áreas residuales y una naturaleza que no sabe muy bien dónde situarse. Como dice el propio artista: “Deseo imágenes de los espacios en los que la sensación y las vivencias sean inseparables de los demás elementos del paisaje, permitiendo situar en el centro de su relato acontecimientos periféricos, oníricos o cotidianos”.

 

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