La aplaudida geometría de Pablo Palazuelo

La obra “De Somnis XXIV”, 2003, del artista madrileño, pertenece a la colección de La fundación Canaria Para el Desarrollo De La Pintura y forma parte de la actual exposición, Inequívoco.

La obra de Pablo Palazuelo, Madrid, 1915, sobre todo es fruto de una concepción dominante de la abstracción excesivamente lineal, que arranca con las experiencias postimpresionistas en el tránsito hacia el siglo XX.

Palazuelo, considerado uno de los grandes artistas contemporáneos,  concibe el arte como «un camino para dar salida a los problemas humanos». Sus referencias a la historia de la pintura son continuas, y es especialmente importante la influencia en su trabajo de la noción de línea derivada de la obra de Klee, que supone una auténtica revelación para él. En París, donde vive entre 1948 y 1963, entra en contacto con los representantes más destacados del panorama del arte concreto-geométrico. Desde entonces concentra sus intereses en el conocimiento de la vanguardia constructivista y los estudios sobre matemática, metafísica, alquimia y la cábala. La síntesis entre construcción y misticismo marca a partir de ese momento todo su trabajo de manera muy significativa. Pese a que Palazuelo se nutre de corrientes de pensamiento vinculadas al esoterismo, la cábala, la filosofía y el pensamiento oriental,  las matemáticas, la física y el pensamiento científico son fundamentales en su trabajo.

“Nigredo I”, 1991, Óleo sobre lienzo ,170 x 133 cm. Colección MNCARS.

El desarrollo de la abstracción y el uso de la geometría en su obra están íntimamente ligados a un proceso racional basado en el descubrimiento de nuevas formas. Este descubrimiento constante que guía su trabajo se traduce en una tensión manifestada a través de las variaciones interminables de las formas. En el panorama artístico español de la segunda mitad del siglo XX, Pablo Palazuelo defiende y practica un arte analítico y por ello representa la voluntad de explorar lo material y simbólico del universo a través del lenguaje geométrico.

“Otoños” 1952, Óleo sobre lienzo, 82 x 143 cm, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

La idea de ritmo es fundamental en su trabajo, de ahí deriva su consideración de la obra como proceso, al permitir la capacidad de ordenar y transformar. Así, las obras son y se manifiestan en el desarrollo y crecimiento orgánico de sus estructuras formales, que se expanden rítmicamente en el lienzo. Para Palazuelo, la geometría está en el origen de la vida y permite una visión de estructuras ocultas, de potenciales formas nuevas y de la metamorfosis de una forma en otra.

“De Somnis XXIV”, 2003, Óleo sbre tela, 249 x 187 cm, obra de la Colección FCDP.

A partir de los años 2000, década de la obra de la Colección FCDP, también se podrán encontrar ondas pulsantes, pliegues diagonales, formas geométricas y polígonos sencillos, transfigurados, además de composiciones poligonales que incorporan como singularidad el suavizado de sus vértices. Imágenes entrevistas como en sueños, en las que sobre un fondo invariablemente monocromo se superponen las tramas lineales que él tan perfectamente crea. De Somnis, es el nombre de esta maravillosa serie.

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