Las tramas narrativas de Vânia Mignone

La obra de la artista brasileña, SIN TÍTULO, 2013, pertenece a la colección de La Fundación Canaria Para el Desarrollo de La Pintura.

Vânia Mignone nació en 1967, en Campinas,  São Paulo, donde vive y trabaja. Se graduó en Bellas Artes en UNICAMP y en Publicidad en PUC Campinas en 1989. En la década de los años 90, se involucró con la pintura y el dibujo, dos enfoques artísticos que se entrelazan en su trabajo desde entonces. El enfoque central de su pintura es la narrativa, basada en figuras, palabras y objetos equilibrados sin jerarquía en el plano de la imagen. La artista pierde el uso limitado de su repertorio de personajes, artefactos mundanos y artificios. Cualquier objeto le vale, una silla, una planta doméstica…

SIN TÍTULO, 180 x 180 cm, 2013. Acrílico sobre MDF. Obra de la colección FCDP.

Mignone ha desarrollado durante algunos años una iconografía muy particular, en la que el manejo riguroso de la pintura establece un fondo consistente, un campo de posibilidades en el que la imagen y el lenguaje se retroalimentan entre sí, tejiendo una trama narrativa. Como resultado, uno obtiene pinturas inconfundibles, con una paleta de color que no perturben la historia invocada. “Como mi mensaje es rápido, decidí usar frases o letras dentro del propio cuadro. El público no necesita dirigir su mirada fuera de la obra para leer el título, es más no tienen título”, afirma la artista.

Vânia Mignone elaboró los primeros trabajos en xilografía: matrices de madera entintadas e impresas a mano sobre papel de arroz. La imagen obtenida era retrabajada con tinta y collage. Al poco, la artista sustituye el papel, material delicado, por placas de madera. Sin embargo, la relación con el grabado y el papel se mantiene, pues muchas veces las pinturas sobre madera traen ranuras hechas con gubia y collages de papel; incluso la pincelada que define el contorno de las figuras hace pensar en el rasgo de la xilografía: es negra y gruesa, tensa y fuerte. Los demás colores son intensos y puros. Inicialmente Mignone emplea sólo dos colores: el negro y otro color cálido y fuerte, como rojo, amarillo o naranja. Estos colores siguen caracterizando su trabajo, aunque ha ido ampliando la cromática.

Sin Título, 2009, 180 x 180 cm.

Sus pinturas tratan de soledad y aislamiento. Retratan personas, una o dos, objetos de lo cotidiano, mesas, sillas, plantas, etc, y palabras o frases, sin que se establezca vínculo entre esos elementos: las palabras no son leyendas de las escenas, y los objetos no ayudan a caracterizar acciones de las figuras humanas. Los trabajos parecen mostrar momentos vacíos de la existencia, narrativas suspendidas en medio de la vida urbana caótica y solitaria.

Sin Título, 2012, 160 x 160 cm.
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