Las geometrías depuradas de Emilio Gañán

Su obra “Mediodía I”, 2008, pertenece a la colección de La Fundación Canaria Para el Desarrollo De La Pintura.

Emilio Gañán nació en Plasencia en 1971, en el año 2000 se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y desde entonces ha obtenido diversas becas, y ha mostrado sus trabajos en varias salas e instituciones nacionales como internacionales.

La obra de Emilio Gañán se inscribe en las corrientes de la geometría que se iniciaron con las Vanguardias Históricas. La armonía, el ritmo y el equilibrio de sus formas están engarzadas con un profundo conocimiento del dibujo, donde propone una lírica del espacio, sin renunciar a la sensualidad de la materia y del color.

La pintura de Gañán se apoya fundamentalmente en extensiones uniformes y monocromas, superficies que a veces se definen como un territorio lírico lleno de evocación, y otras aparecen como un espacio resueltamente neutro, menos cálido. Sobre estas superficies, Gañán introduce la sobriedad de la línea en una voluntad de acotar ese gran espacio, de apropiarse y dominar el campo pictórico. Pero no lo banaliza sino que a través del juego de líneas horizontales, verticales y diagonales, el artista alude a ese otro misticismo, propio de los pintores de vanguardia, los interesados en el reordenamiento del espacio a partir de la línea sobre el plano. Gañán subraya esta idea de la acotación mediante un juego de líneas en el borde de los cuadros, creando un espacio cerrado de vibraciones contenidas, existiendo cierta ilusión de profundidad en muchos de sus cuadros, haciendo referencias, o más bien planteando guiños, a las leyes de la perspectiva. Así lo refleja la obra de la colección de La Fundación Canaria Para el Desarrollo de La Pintura.

“Mediodía I”, 2008, 114 x 195 cm, óleo sobre lienzo. Obra de la colección FCDP.

El artista se mantiene fiel a la pintura y a la geometría sin por ello huir de otras disciplinas y soportes surgidos en el desarrollo de su procedimiento de trabajo en la búsqueda de la forma pura, la que puede emocionar al espectador a partir de patrones abstractos sin tener como misión la expresión de una narración o significado concretos. Concibe el cuadro, en suma, como objeto con poder de talismán transformador.

Sus geometrías depuradas elevadas a su máximo valor plástico, tramas lineales que originan perspectivas inesperadas y que generan cierta inquietud, emoción y belleza en la exactitud y la armonía, dando ritmo en los encuadres.

Gañán posando con una de sus obras.

Simplificar y depurar, enfrentar la subjetividad a la objetividad. La estética de Emilio Gañán reconoce y cuantifica un orden de tipo matemático determinado por aquellos factores que hacen referencia a la simetría, el equilibrio y la sencillez. La práctica de su pintura muestra la orquestación del color y su aplicación sobre la superficie dibuja la sensualidad de la materia sin olvidar el rigor de la forma.

A Emilio Gañán le resulta difícil hablar de su trabajo en términos de significado. Se niega a intelectualizar la pintura porque para él ésta es forma pura. “La pintura te emociona, te eleva o te hunde con patrones abstractos”, afirma. Es la suya una abstracción que mira hacia atrás, hacia momentos diferentes de la pintura del siglo XX, desde la vanguardia europea, con influencias de nombres tan importantes como el de Kandinsky, hasta la pintura “colour field” norteamericana.

Palafox, 2008, óleo sobre lienzo, 200 x 200 cm.

 

 

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