El universo emocional de Eduardo Gruber

La obra “A la sombra del Etna” del artista santanderino se encuentra en la colección de La Fundación Canaria Para el Desarrollo de la Pintura.

Eduardo Gruber, (1949, Santander), estudia bachiller en el Instituto de Santa Clara de Santander, ingresando a su finalización en la Escuela de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos en el año de su apertura.  Está dos años, y como él suele decir: “fueron dos años fundamentales para saber que no podía ser ingeniero de caminos”, en ese tiempo   aprobó únicamente la asignatura de dibujo, pero  se  reafirmó  en el interés por la Geometría, que siempre había mostrado.

En  1968 ingresa, al primer intento, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, con la intención de  obligarse al aprendizaje de todas  las materias y técnicas pictóricas,  aunque decide realizar los estudios por libre y desistiendo, después de  cinco años de carrera, de realizar el último examen,  privándose voluntariamente de obtener el título y como el propio Gruber manifestó: “poder dedicarse sólo a la pintura y no a la enseñanza”.

Desde un principio siente debilidad por el óleo como material, y con él se expresará siempre en sus lienzos. En 1970 realiza su primera exposición en  Santander que titula “Febrero”,  y la componen óleos de pequeño formato del paisaje urbano de la ciudad. Comienza sus trabajos dentro de la figuración, realizando obras hiperrealistas en las que con gran destreza técnica se plasman puertas, ventanas, fachadas… que tienen como elemento aglutinador la decadencia que presentan debido al paso del tiempo. Posteriormente evoluciona hacia una pintura en la que convive la figuración y una leve abstracción. Se trata de lienzos cargados de sutileza y misterio que podríamos calificar de realismo mágico y en los cuales existe un gran lirismo debido al cromatismo empleado y la atmósfera conseguida.

“A la sombra del Etna”, 1993, óleo sobre lienzo, obra de la Colección FCDP.

Sus obras más recientes son abiertamente informalistas, poniéndose mayor énfasis en los materiales empleados y en el trabajo de los mismos sobre la superficie del lienzo; en ellas se recrean chapas de metal sometidas a procesos de oxidación o raspado de sus superficies por medio de la pintura y las gamas cromáticas empleadas, que de nuevo nos transmiten la idea del paso del tiempo por los objetos y por nosotros mismos.

Obra “Blind”, 2012, del artista Eduardo Gruber.

Ha cultivado a lo largo de su trayectoria un fructífero universo emocional, mental y reflexivo a partir del dibujo, la pintura, el grabado y el aguafuerte, con una obra en constante evolución que ha transitado por el hiperrealismo, la abstracción, el surrealismo y el informalismo, y con incursiones también en la escultura, la arquitectura, la puesta en escena, la decoración, el diseño e incluso la literatura.

“Macbeth”, óleo sobre tela, 2012.

Pero Eduardo Gruber no es sólo un explorador de dimensiones, sino también un narrador que parte de escenas callejeras, acontecimientos cotidianos, hallazgos casuales relacionados con el “factor humano” que conecta con su mundo personal para profundizar en su forma de expresar el impulso creativo y repensar su propia percepción del hecho pictórico.

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