Los mundos pictóricos de Daniel Richter

Dos obras del artista alemán pertenecen a la colección de La Fundación Canaria Para el Desarrollo de La Pintura.

Daniel Richter nació el 18 de diciembre de 1962 en Eutin, Alemania Occidental. En sus pinturas al óleo, Richter encaja piezas de la historia del arte, los medios de comunicación y la cultura pop en mundos pictóricos narrativos idiosincrásicos.

Daniel Richter estudió con Werner Büttner, uno de los protagonistas, junto con Martin Kippenberger, del renacimiento de las tendencias expresivas en pintura en la década de 1980, en la Academia de Bellas Artes de Hamburgo, y trabajó como asistente de Albert Oehlen. Inicialmente, hizo pinturas abstractas, con un cosmos de formas intensamente coloreadas hasta el punto de ser psicodélicas. Desde 2002 ha pintado escenas de gran escala llenas de figuras, a menudo inspiradas en reproducciones de periódicos o libros de historia.

Óleo sobre papel, obra de la Colección FCDP.

Es uno de los máximos representantes de la pintura alemana contemporánea. La pintura de Richter, llena de personajes e inspirada a menudo en reproducciones de periódicos o de libros de historia, transmiten con extraordinaria intensidad las amenazas a las que se ve sujeto el género humano. Su obra, muy comprometida con la sociedad, muestra una extrema sensibilidad a los acontecimientos políticos y sociales contemporáneos. Uno de sus temas recurrentes es el fracaso de la utopía moderna, aunque también se suele referir (a veces de forma indirecta) a otros temas de actualidad, como la violencia y la inmigración.

Óleo sobre papel, obra de la Colección FCDP.

La pintura de Daniel Richter ha sido considerada como un “renacimiento de la pintura histórica”. Sus temas se inspiran en los grandes maestros de la pintura, aunque, sin embargo, esta nueva pintura difiere de las tradicionales en que, mientras que las primeras estaban abiertas a una única interpretación, las imágenes de Richter son mucho más ambiguas, permitiendo múltiples lecturas. Con ello, el artista pretende despertar sensaciones e inquietudes en el receptor, que no queda pasivo ante su obra. Richter desarrolla en su trabajo un cotidiano hábito de apropiacionismo, que se materializa en aspectos como el uso del gran formato, herencia de la nueva pintura modernista americana.

Su obra ha aparecido en muchas exposiciones por todo el mundo. Además Richter trabajó para el Festival de Salzburgo, Richter creó dos escenografías para: Castillo de Barba Azul (2008) y en 2010, diseñó una serie de escenarios para la producción del Salzburgo la Ópera de Lulu, en relación con su exposición individual en el Museo de Arte Moderno Rupertinum, de Salzburg, Austria.

 

 

 

 

 

 

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