Las narraciones enigmáticas de Alejandra Freymann

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Su obra “Sin Titulo”,  2008, pertenece a la colección de la Fundación Canaria Para el Desarrollo de La Pintura.

Alejandra Freymann, (México, 1983), pasó su infancia entre Bruselas y Sevilla. Estudió en la Facultad de Cuenca, donde reside actualmente. Licenciada en Bellas Artes, especializándose en pintura y dibujo, la artista pinta al óleo narraciones enigmáticas, cuentos de inicio y fin indefinidos que evocan a veces el realismo mágico mexicano y otras veces paisajes oníricos. Pese a la fragilidad y el aire irreal que transmiten sus escenas, incorpora también humor, carga emocional y un cierto optimismo, referencias al poder simbólico de la naturaleza o a autores muy diversos, desde Giotto a David Lynch, pasando por Magritte o Marcel Dzama.

Alejandra Freymann posando con alguna de sus obras.

Cada una de las pinturas de Alejandra Freymann son como un monólogo interior, historias sin comienzo, nudo ni desenlace y que parecen anteponerse a todo discurso. Unos paisajes pintados siempre al óleo, sutiles y casi precarios, donde el sujeto es el protagonista: personajes indefinidos, de graciosa fragilidad e intensidad emotiva, inmersos en una narración siempre interrumpida, misteriosa. Todo aparece teñido por un aire de realismo mágico que parece dar verosimilitud interna a unas imágenes que parecen surgidas de sueños interrumpidos. Aunque para ella los verdaderos sueños son los que se tienen despierto. Como refleja la obra de la Fundación Canaria Para el Desarrollo de La Pintura.

“Sin Titulo”, 2008, 130 x 195 cm, óleo sobre lienzo, obra perteneciente a la colección FCDP.

Freymann parte de un escenario natural, paisajes mentales que sirven de escenarios para hechos narrativos de la naturaleza, algo que lleva a la artista a entender así el mundo.  Intenta reproducir atmósferas que ha sentido, vivido o pensado. Elige el formato y después piensa que va a pintar. Combina la parte emocional y racional en sus obras. “En mis creaciones hay una parte autobiográfica, aunque no sea muy evidente, las cosas que pinto son las que me interesan”, afirma la artista. En sus pinturas, el paisaje se convierte en el escenario de un universo psicológico, que nace como un lugar propio del individuo; en él se da lo cotidiano, pero también se materializan los aspectos más oscuros y complejos de la conciencia.

“Preludio”, 2017, 195 x 195 cm, óleo sobre lienzo.

Sus pinturas son fábulas que remiten a cierta idea de cuento y rumor de fondo y se sirve de escenarios naturales, a veces con animales. Alejandra Freymann ha inventado un código personal que escapa de la literalidad, de la narración simplificada, ayudándose de los menores recursos.

“Mucha gente coincide en percibir mi obra de esa manera, primero pasan por la serenidad para posteriormente descubrir que siempre hay algo inquietante, incluso enigmático, porque en mis cuadros hay historias que nunca están cerradas, aunque se dan pistas”, concluye Freymann.

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