La hiperrealidad de Andrés Compagnucci

Su obra “Flores 2”, pertenece a la colección de La Fundación Canaria Para el Desarrollo de La Pintura.

De ascendencia Italo-Española por parte de padre, e Italo-Alemana por parte de madre, Andrés Compagnucci nació el 1 de noviembre de 1966 en La Plata (Argentina). Estudió  3 años de arquitectura para luego licenciarse en Diseño y Comunicación Visual, carrera que cursó en la Facultad de Bellas Artes de la U.N.L.P.

Andrés Compagnucci en su estudio realizando una de sus obras de las flores.

En 1994 fue becado por la Fundación PROA para trabajar por un año en el taller de Guillermo Kuitca. Dos de sus obras fueron reproducidas en murales que se instalaron en 1998 en la estación Carlos Gardel del metro de Buenos Aires.

Encuadrado dentro del estilo hiperrealista, se propone reproducir objetos con mayor fidelidad que la fotografía;  influenciado por el movimiento pop, por el universalismo que generó el consumo derivado de la revolución industrial. “Es infinitamente más realista la pintura que la fotografía. Las fotografías parecen copias agrisadas de los cuadros”, sentencia al hablar del género en el que se encuadra su obra.

Como él mismo ha declarado en más de alguna ocasión, intenta que la suya sea una pintura de la felicidad, no de la infelicidad. “No puedo reflejar horrores, no tengo esa capacidad, creo que todo ser humano trata de buscar la felicidad y eso es lo que hago”, afirma Compagnucci.

“Las Flores 2”, 2003, óleo sobre tela. Obra de la colección FCDP.

Sorprendente es el efecto que crea con su pintura, donde todo lo que representa refleja hasta el último detalle, dando una nueva dimensión a todo aquello que pinta, con una magnífica precisión fotográfica.

Andrés Compagnucci ha participado en las más destacadas ferias de arte nacionales e internacionales, obteniendo elogios de la crítica y la prensa especializada y una altísima valoración por los más encumbrados críticos y comisarios de arte.

“Perros”, 2016, óleo y acrílico sobre tela.

Su obra gustó tanto en España que dos de sus cuadros fueron incluidos en un sello oficial, en una colección del Correo español que se editó en varias oportunidades: entre otras, para la boda del príncipe de Asturias, actual Rey, y para el aniversario de la Constitución española. Un sello muestra un dibujo del Palacio Real; y otro la Catedral de la Almudena, con la firma abajo que le asigna autoría en ambos casos.

El taller de Compagnucci, ubicado al fondo de su casa en el barrio de La Loma, tiene ventanales muy altos para que el sol atraviese el lugar. En sus dos plantas conviven centenares de muñequitos, libros y cuadros que asombran, y sirven en numerosas ocasiones de modelos para sus cuadros. Hay también ocho enormes pinballs, esos ruidosos juegos, coloridos y musicales.

Pinball customizado por Compagnucci.
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