La pintura perturbadora de Eduardo Berliner

La obra “Thaw” del artista brasileño pertenece a la colección de la Fundación Canaria Para el Desarrollo de la Pintura.

Eduardo Berliner, Río de Janeiro, 1974, estudió diseño gráfico en su país y  ganó una beca para hacer un Máster en Londres. Dibuja y pinta pero no le gusta llamarse ni pintor ni dibujante. Este artista brasileño utiliza la tensión entre la pintura y la imagen para cuestionar la autenticidad de la memoria y la experiencia directa. La relación primordial del artista con el mundo físico, altera sus percepciones del entorno cotidiano, permitiendo que sus pinturas se conviertan en manifestaciones de suposiciones tácitas y malentendidos. Las representaciones de los seres vivos, las escenas del mundo natural, las formas vegetales, los animales y las personas, revelan relaciones compartidas dependientes de acontecimientos poco probables; ellos muestran el deslizamiento entre la invención y la memoria, entre la indiferencia y el trauma. En la obra de la Fundación se aprecia esta caraterística del arte de Berliner.

“Thaw”, 2011, óleo sobre tela, obra de la colección FCDP.

En algunas ocasiones el artista utiliza el collage y la fotografía, sobre la que dibuja experiencias a partir de encuentros con objetos aleatorios y los espacios. En las pinturas resultantes todo se presenta en el mismo plano, evocando una intimidad personal de asociaciones complejas animadas por sentimientos, percepciones y visiones de su entorno. Berliner señala la pintura como un instrumento para la creación de la imagen, las escenas figurativas se modelan en una hibridación de espacios tanto reales como imaginarios, mientras que las narrativas evaden la lógica de la ilustración para convertirse en subjetivas.

Serie “Esopo”, 2013, tinta india sobre papel.

El extraño sentido del delirio que ha llegado a caracterizar la imaginación artística brasileña está indexado en espacios inquietantes de interiores y elegantes formas vegetales. Para Berliner, la realidad bidimensional de la pintura no impide sus interacciones con un entorno característico; actúa como un sustituto para todo tipo de experiencias. Eduardo Berliner sale del estereotipo de lo que se supone que debe ser un artista visual carioca: un derroche de color y alegría. Sus pinturas no tienen nada que ver con maravillosos retratos de la exuberante naturaleza de su ciudad, sus habitantes y sus sabrosas frutas. Todo lo contrario: en su obra incluye aspectos oscuros y algo escalofriantes. Las pinturas están llenas de intrigas, arman un cuento algo tenebroso y siempre hay algo que en la primera visión se pierde pero que en una mirada en profundidad no puede dejar de ser perturbador.

“Woman with dod”, óleo sobre lienzo.

Berliner mezcla la realidad cotidiana con elementos que encuentra casualmente y los convierte en fantásticos. En la ambigüedad de su obra una sola cosa quizá es cierta: lo cautivante de sus cuadros y los elementos abstractos que cuelga en esos relatos que nos hacen mirar su obra como hipnotizados.

“Handsaw”, 2009, óleo sobre lienzo.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s